sábado, 20 de marzo de 2010

Todo sobre Aristóteles

BIOGRAFÍA Y OBRA:
Arístoteles fue un meteco, un ciudadano que no había nacido en Atenas pero que vivía allí. Nació en Estagira en el año 384 a.C. Vivió una época de turbulencias. El imperio en expansión de Macedonia había conquistado las ciudades estado griegas y existía cierto recelo por parte de los ciudadanos hacia los macedonios. Aristóteles era macedonio, pero ante todo era ciudadano de Atenas. Estudió en la Academia de Platón, de la que esperaba ser el director al morir su maestro. Pero Platón no lo designó a él para ese puesto, y molesto se marchó de Atenas. Viajó durante años y siguió cultivando su sabiduría. Aristóteles procedía de una familia de médicos, y desde siempre había sentido admiración por las ciencias naturales como la biología, la anatomía... etc. No es de extrañar, pues, que en su filosofía rechace la idea de Platón de dos mundos, dos realidades. Aristóteles creía en el mundo material, creía que lo componían seres, sustancias. Pero de eso ya hablaremos más adelante.
Regresó a Atenas en el año 342a.C aceptando la invitación del rey macedonio Filipo, que le pidió que se ocupase de la educación de su hijo Alejandro, quien más tarde sería Alejandro Magno. Durante los años gloriosos del Imperio Macedónico, con Alejandro Magno y todas sus conquistas, Aristóteles siguió viviendo en Atenas, y fundó el Liceo, la que podríamos considerar como la primera universidad, debido a sus características. En el Liceo Aristóteles desempeñó una importante labor investigadora y docente. Cuando murió Alejandro en el 323a.C, el Imperio Macedónico se vio fragmentado, y su supremacía extinguida. Entonces tuvo que huir de su querida Atenas, pues los atenienses no simpatizaban con los macedonios, que ya no tenían ningún poder por esas tierras. Murió en la isla de Eubea en el año 322a.C.
La obra de Aristóteles ha llegado hasta nuestros días gracias a Andrónico de Rodas, un peripatético del siglo I.a.C. que ordenó y editó todos escritos que tenía en su poder. Dependiendo de los temas que trataban, ordenó los escritos en distintas categorías: la lógica, escritos sobre la naturaleza, teoría de las artes y escritos sobre la teoría del conocimiento. Aun así quedaron muchos papeles y notas sueltas que Andrónico no supo dónde colocar, ya que trataban temas muy dispares. A todos estos escritos los agrupó detrás de la Física, después de la Física, más allá de la Física... los llamó: La Metafísica.

METAFÍSICA:
La Metafísica Aristotélica es la teoría que Aristóteles propone para estudiar la realidad, de la que él no distingue dos partes. Platón hablaba del Mundo de las Ideas y del Mundo Tangible o Sensible, y Aristóteles defendía la idea de que sólo existe el mundo real, en el que vivimos, y que ese mundo está compuesto por seres, que a su vez se componen de la forma física y apariencia exterior y de la esencia interior. Así, un abeto es la forma de abeto (alto, tronco delgado, hojas alargadas...) y a la vez es la esencia de árbol. Todos los abetos tienen en común que son árboles. Aristóteles hablaba del estudio de los seres, pero no en cuanto a sus cualidades particulares, sino a las generales, que se dan en todos ellos. Estudiaba, por ejemplo, el árbol no en cuanto a árbol, sino en cuanto a ser. La única cualidad que se puede predicar de todos los seres es que son seres. Predicar algo significa decir qué categoría se le puede atribuir. Así, del abeto se puede predicar que es árbol, y, por supuesto, que es ser, que existe. El ser tiene muchas formas de manifestarse: las sustancias. La característica de estas sustancias es que “son” por sí solas, que no se pueden predicar o decir de otra sustancia. Una sustancia sería el abeto, o la casa, o María. Estas eran las sustancias primeras. Las sustancias segundas de las que también hablaba Aristóteles eran “las especies a las que pertenecen las sustancias primeras”. Esto se entiende mejor con un ejemplo. Del abeto (sustancia primera) se puede decir que es alto (accidente) o bonito (accidente), y también se puede englobar dentro de las coníferas (sustancia segunda), y dentro de las plantas (sustancia segunda). Así el abeto es una planta del reino de las coníferas, que puede ser más alto, más bonito o más lo que sea. En definitiva: Aristóteles entendía tres “esencias” dentro de cada ser: la sustancia primera (el ser en concreto: el abeto.), la sustancia segunda (las especies y géneros a los que pertenece el ser: planta, conífera...), y los accidentes (cualidades que se pueden predicar del ser en cuestión: alto, verde, bonito, viejo, robusto...).
Para poder fundamentar esta teoría suya, Aristóteles nos habla del hilemorfismo, la Teoría Hilemórfica sostiene que en el mundo real, en la realidad, las sustancias primeras están mezcladas (acompañadas) por las secundarias, éstas últimas no se ven, pero se pueden conocer mediante el razonamiento. Esto viene a querer decir que: cuando tu ves un abeto, ves la forma y apariencia exterior del abeto, pero, inconscientemente, también ves una planta, una conífera, un árbol. Sabes que el abeto es una planta conífera, un árbol, pero tu no ves una conífera con los ojos, el término “conífera” es una clasificación de los árboles, es un concepto que no se ve con los ojos, es un concepto que se entiende con la razón.
Cuando estudiemos a Aristóteles tenemos que tener siempre en mente que era un naturalista, un científico. Darwin dijo de él que había sido el mejor científico. Esto es importante, ya que su filosofía y su modo de entender el funcionamiento del mundo gira en torno a su mentalidad naturalista. La teoría hilemórfica habla de que, aunque no las percibamos con los sentidos, la naturaleza está repleta de clasificaciones mentales, son las “sustancias segundas” que acompañan a las “sustancias primeras”. La diferencia entre las dos es esa: unas se pueden ver, y las otras sólo se pueden entender.
Las clasificaciones son importantes porque la ciencia no trata de lo particular, la ciencia no trata de los abetos, la ciencia habla de lo general, de las coníferas, de las plantas... etc. Por eso Aristóteles le da importancia a las sustancias segundas.
La teoría hilemórfica también habla de que la sustancia es un compuesto de materia y forma. La materia es el sustrato, el fundamento sobre el que se construye la forma, la forma, por su parte, constituye lo que cada cosa es. En la realidad la forma predomina sobre la materia, pues, cuando miramos a un abeto (ya suena repetitivo el ejemplo, pero sirve de ayuda, ¿no?), cuando miramos a un abeto no vemos madera, vemos la forma del árbol. Intuimos que por debajo de su corteza estarán los típicos anillos que, cuando vemos un troco cortado, intentamos en vano contar, para adivinar la edad del árbol. Sabemos que esa madera compacta en anillos está dentro del árbol, pero eso no lo vemos. La madera es la materia, y el esbelto abeto que vemos desde el autobús cuando vamos hacia Linköping es la forma.

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EL MOVIMIENTO:
Y de aquí saltamos ya a la explicación que Aristóteles da al continuo movimiento que se produce constantemente en la Naturaleza. El ciclo del agua, el ciclo de la vida... la Naturaleza está repleta de cambios, de movimientos. Aristóteles entiende por movimiento todo tipo de cambio, ya sea accidental o sustancial.
Aristóteles habla de dos conceptos: acto y potencia. La potencia se define como “aquello a lo que un ser puede llegar a ser, pero que todavía no es”. Es sencillo el ejemplo de la bellota (así, al menos, cambiamos de árbol para los ejemplos). La bellota no es un roble, pero puede llegar a serlo. De hecho, el movimiento continuo de la naturaleza acabará dando a la bellota la forma de roble. La potencia es un “no-ser” relativo, pero eso no quiere decir que no exista. Por otra parte, tenemos lo que Aristóteles denomina “acto”. El acto se define como lo que ya es algo, la existencia misma de una sustancia. Dentro de las formas en que puede manifestarse el acto se distingue: el acto como movimiento (el sentido de la vista es una capacidad que se tiene, aunque no se esté usando a todas horas., o el constructor que sabe construir, aunque no esté construyendo nada) y el acto como fin (el edificio que se acaba de terminar de construir.). Cuando un ser llega al acto como fin significa que para él el movimiento ha acabado. El edificio ya está completo y terminado. Entonces decimos que se ha llegado a la entelequia (el ser ha alcanzado su máxima potencialidad, ya no puede llegar a ser nada más).
Su teoría del movimiento lleva a Aristóteles a suponer la existencia de un motor inmóvil, que mueve sin necesidad de cambiar. Esto tendrá que ver con la filosofía de Santo Tomás de Aquino, pues este motor inmóvil que está por encima de todos los demás y que mueve el mundo sin tener que moverse puede concebirse como alguna especie de ser supremo... ¿Dios? Preguntadle a Santo Tomás...

FÍSICA:
Ahora pasamos a la física, que era lo que más le gustaba a Aristóteles. Entender la naturaleza, estudiarla... ser científico. Volviendo a lo que acabamos de ver sobre el continuo movimiento al que está sometido el mundo, Aristóteles concibe la física como el saber que pretender explicar el movimiento. El movimiento es la actualización de lo que está en potencia en cuanto que está en potencia. Esto quiere decir: todo en el mundo está en acto (es algo), pero al mismo tiempo tiene ciertas potencialidades a las que aspira. Cuando éstas se están realizando tiene lugar el movimiento, y cuando han llegado a la entelequia (realización plena), el movimiento finaliza. Esto es el dinamismo telelógico: todo ser natural tiende a alcanzar su perfección.
Cualquier sustancia inicia su movimiento porque transforma algo en ella. Por eso mismo los principios del cambio son estos tres: la sustancia que va a cambiar, la nueva forma que va a adquirir tras el cambio, y la privación de la forma (lo que no va a poder ser una vez se haya convertido en una nueva sustancia). Hay diversas formas de cambio:
·un cambio locativo, de lugar en el espacio.
·un cambio cualitativo porque se altera una cualidad (por ejemplo, adquirir una habilidad).
·un cambio cuantitativo, aumentar o disminuir de tamaño.
·un cambio sustancial: nacer o morir. La sustancia se crea o desaparece.
Aristóteles, después de explicar qué es el cambio, qué principios lo inician y qué tipos hay, pasa a explicar por qué hay cambios en la naturaleza. Las explicaciones del movimiento son cuatro:
·material: aquello de lo que algo se hace.
·formal: la forma, que determina la estructura de la materia.
·eficiente: lo que origina el movimiento y que actúa de una manera causal en él.
·final: la finalidad por la que algo se hace.
El ejemplo de la estatua del Auriga de Delfos sirve para entender mejor estas cuatro explicaciones del movimiento. El mármol del que está hecha la estatua sería la materia, la forma sería la del auriga de Delfos, quien la origina sería el artista, y el fin por el que se hace sería para premiar a alguien o para decorar algún lugar.
La causa más importante de los cambios en la naturaleza es la causa final. La naturaleza, según Aristóteles, no hace nada en vano.

TEORÍA DEL CONOCIMIENTO:
Sobre la teoría del conocimiento de Aristóteles se pueden decir muchas cosas. Para empezar, hay que saber que Aristóteles daba mucha importancia al conocimiento, le parecía un tema interesante. El conocimiento, la inteligencia, es una facultad exclusiva del ser humano (ningún otro ser vivo la tiene). El conocimiento que interesó a Aristóteles fue el llamado “conocimiento científico” (riguroso). El proceso del conocimiento tiene su punto de partida en la observación empírica (conocimiento sensorial), pero ha de usarse el entendimiento, que nos llevará al conocimiento científico.
Aristóteles afirma que “si nos falta la sensación, no es posible aprender nada”. Sin sentidos, no se puede aprender nada. El conocimiento comienza con los sentidos, que son la facultad de recibir las formas sensibles de la materia. Las imágenes percibidas sensorialmente quedan grabadas en la memoria. Después, el entendimiento (la inteligencia, el razonamiento), actúa en la cabeza y permite comprender con rigor aquello que se ha observado o percibido con los sentidos. Se podría decir que los sentidos ponen la imagen y la mente la definición. Uno puede ver un abeto, y no saber qué es. En cambio, si existe entendimiento en la mente, aquel que vea un abeto sabrá inmediatamente su definición, en este caso: “árbol caducifolio de la familia de las coníferas que... bla, bla, bla”. El proceso que Aristóteles llama "de abstracción" consiste en usar la razón para entender el mundo sensible que se percibe con los sentidos. Se usa la mente para abstraer, que es lo mismo que quedarse con la esencia.
En la teoría del conocimiento de Aristóteles se da tanta importancia a la observación como a la comprensión. Sin una de las dos, no hay conocimiento riguroso. Como sabemos, Aristóteles era científico, por eso siempre buscaba el rigor en sus teorías, el rigor que caracteriza a un científico.

TEORÍA ÉTICA:
Aristóteles comienza su teoría ética resaltando que todo aquello que hacemos los seres humanos tiene como fin la felicidad. Así, el jardinero que corta arbustos lo hará por trabajo, pero también porque eso le gusta, porque le hace feliz. La felicidad será para unos la riqueza, para otros el placer, la fama, cortar arbustos... En definitiva, el ser humano siempre busca el bien supremo, que es la felicidad.
Aristóteles, como científico que era, defendía el uso de la razón para entender el mundo y para vivir de forma correcta, por eso concebía la capacidad intelectual como la cualidad por excelencia del ser humano. El ser humano se distingue de los demás animales porque es capaz de razonar, por eso mismo, decía Aristóteles, la felicidad del hombre llegará en tanto en cuanto el hombre haga un buen uso de su capacidad intelectual. Para que lo entendamos todos: el ser humano podrá ser feliz si vive guiándose por su cabeza, usando la inteligencia.
Usar la inteligencia ha de servir para encontrar el “término medio”, que era importantísimo para Aristóteles. Aristóteles hablaba de la areté, que era algo así como un modo de ser selectivo, un término medio relativo a nosotros, determinado por la razón. Es un medio entre dos vicios. La areté se tiene que tener como un hábito, tiene que incorporarse a nuestro cuerpo y actuar de forma innata. Así, inconscientemente, uno ya estará preparado para vivir su vida con moderación e inteligencia, pudiendo así llegar más fácilmente hasta la felicidad.
Aristóteles habla también de las virtudes que los seres humanos tenemos. Las divide en dos ramas: virtudes éticas y virtudes dianoéticas. Las virtudes éticas son esos hábitos que realizamos habitualmente, que definen nuestra forma de ser (generosidad, valentía, voluntad, bondad...). Son virtudes propias de cada uno de nosotros, las virtudes que nos caracterizan a cada uno por separado. Una buena definición de virtudes éticas sería: "son modos de actuar, adquiridos por repetición (hábitos) gracias a la voluntad, y elegidos por la inteligencia, con criterio".
Por otro lado están las dianoéticas, que son principalmente dos: la prudencia y la sabiduría. Estas son dos virtudes importantes, ya que la prudencia ayuda a saber elegir bien nuestros actos para dirigir correctamente nuestra vida (utilizando la prudencia aclaramos qué es el término medio) y la sabiduría es una virtud intelectual, propia del ser humano e imprescindible a la hora de observar y conocer el mundo. La sabiduría es algo así como una unión entre la ciencia y la inteligencia.
Para resumir la ética hablando con lenguaje informal, se podría decir que en principio la “vida bonita” la vida que todo el mundo querría llevar sería algo así como un “viva la vida”, pero no es así. Realmente la buena vida conste en esforzarse y ser moderado. Esto lo explica en su famosa "Ética a Nicómaco", un libro donde habla de sus ideas éticas a Nicómaco, su hijo.

TEORÍA POLÍTICA:

Aristóteles, a la hora de plantear su teoría política, parte de la idea de que "el hombre es un animal de ciudad", el hombre es social por naturaleza. El ser humano ha de vivir en comunidad.
La política es el arte de organizar la sociedad. Política y sociedad van de la mano. Aristóteles le dará importancia a la política, por eso, al igual que Platón, hace un estudio de los regímenes políticos y determina el mejor sistema político para una ciudad.
Cada régimen político tiene algunas cualidades, por eso no es de extrañar que Aristóteles afirmara que “el mejor de los regímenes políticos consistirá en una mezcla donde se combine lo mejor de cada uno de ellos”. Lo mejor de la democracia era la libertad, lo mejor de la oligarquía, la riqueza, lo mejor de la aristocracia, la excelencia... así, juntando todas las cualidades, se conseguiría un estado perfecto.
En la organización aristotélica del Estado hay tres ideas fundamentales:
·La armonía de los ciudadanos, para que se alcance lo que conviene a todos. Nada de egoísmo.
·La autarquía, la independencia de la polis y la autosuficiencia.
·La educación, para formar mejores ciudadanos.
Aristóteles tiene dos textos exclusivamente políticos: “Política” y “Constitución de Atenas”. En ellos hace referencia a sus ideas políticas, la idea de que el espacio natural del hombre es la polis, que el hombre ha de vivir en sociedad, que el Estado ha de velar por el bien de la comunidad y no por los bienes individuales... etc.

1 comentario:

  1. La verdad que esta muy bueno.. con esto pude entender la filosofia de Aristoteles.. y me viene excelente para el examen.. Gracias

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